Personalidad del Mes: Personalidad Capricornio II

Personalidad Capricornio II

En el post anterior hablamos de la regencia de Saturno en Capricornio y la exaltación de Marte. Son dos de los elementos más importantes para comprender a un Capricornio, y más importante aún para entenderse como un nativo Capricornio. Ahora veremos dos características más de suma importancia. Entenderemos porqué les cuesta tanto expresar sus emociones, y ser espontáneos.

Foto por: Katherina Plotnikova

Foto por: Katherina Plotnikova

Detrimento de la Luna:

Este detrimento explica muy bien la dificultad que tiene los Capricornio a la hora de expresar el cariño, la ternura y el amor. La Luna es un signo emocional, rige el signo de Cáncer -el opuesto de Capricornio-, se caracteriza por ser maternal, nutridora, protectora, sensible, voluble, cíclica y femenina.

Los Capricornio pueden tener dificultad con estas asociaciones naturalmente cancerianas por dos motivos: o por poco emocionales o por muy emocionales.

A pesar de que puede parecer una falsedad, los Capricornio son altamente emocionales, la dificultad radica en que no saben cómo expresar ese cariño, o cómo ser más suaves y tiernos a la hora de acercarse a alguien a quién aman. Esta naturaleza capricorniana los hace alejarse de manera intelectual, y racional; piensan del amor como una teoría, y si les ha ido mal, se vuelven distantes, fríos y hasta insensibles; todo en una búsqueda desesperada de bloquear los sentimientos para no tener el riesgo de exponerse a la vulnerabilidad de sentir con otro y por otro.

Un Capricornio debe entender  este origen de temor y miedo. Estas ideas en la que se concentra de ser rechazado, o abandonado, son las mismas que generan su soledad, su aislamiento y su sobre-protección. Al entender el origen de su aparente insensibilidad, un Capricornio puede liberarse. No se trata de no tener las herramientas para sentir o para amar, se trata de un miedo re-concentrado que los aleja de ese tipo de experiencias.

Una manera de suavizar lo duro del Saturno, o la energía violenta del Marte, es conectarse con la Luna, con su arquetipo más alto. El Capricornio debe aprender a sentir, el agua que rige a la Luna y a cualquier signo emocional es el principal conductor de la electricidad, y por electricidad me refiero al poder del Sol, al poder de la conquista del Yo Superior o de sí mismo. El Capricornio debe entender que si no aprende a sentir, no podrá acceder a la complejidad propia de su ser interno, ese que es sabio, abundante y pleno.

Sentir no sólo nos abre las puertas a unos vínculos más profundos con otros, sino que también nos abre las puertas de acceso para encontrar los más sagrado en nosotros mismos.

Este detrimento de la Luna también lo pueden sentir las personas que en su Carta Natal tienen a la Luna en Capricornio. Usualmente estas personas abandonan sus propias necesidad con tal de cumplir y satisfacer la de las demás, nunca hacen parte de sus prioridades, y siempre están allí para los demás; pero cuando se encuentran en una situación difícil, siempre se sienten solos. Existe un aura de melancolía y nostalgia que envuelve a estas personas, y por mucho que se esfuercen, siempre se sienten solos y abandonados.

La Luna en su arquetipo más alto, es la que nos brinda a la vez la solución. La Luna rige los recuerdos, esta vez no usaremos el recuerdo de nuestra infancia, o de nuestros padres, iremos un poco más lejos. La Luna y Cáncer en su grado más alto representa el recuerdo que traspasa el tiempo, las diversas personalidades y encarnaciones; esta Luna nos recuerda nuestro verdadero origen, nos recuerda que somos hijos de la Luz, y que hemos heredado toda su fuerza y capacidad.

Cuando nos re-unimos con este recuerdo es imposible sentirnos solos, abandonados o poco amados. Abrimos nuestro corazón, porque no sentimos miedo. El Capricornio necesita aprender a confiar en si mismo, y en su verdadera naturaleza celeste, sólo así podrá sentir con tranquilidad.

Foto por: Katherina Plotnikova

Foto por: Katherina Plotnikova

Exilio de Júpiter:

Este exilio hace de las personas capricornianas poco espontáneas, poco extrovertidas y usualmente reprimidas. Júpiter es el planeta directamente opuesto a Saturno. Las personas con mucho Júpiter tienen problemas con Saturno, y las muy saturninas tienen problemas con Júpiter; pero a la vez allí está la solución, al ser directamente opuestos, estos dos planetas pueden encontrar el balance y armonizar sus fuerzas.

Un capricornio puede encontrar su máximo brillo, y su perfecta armonía si logra incorporar conscientemente a Júpiter. Júpiter es el planeta de la abundancia, de la buena fortuna, de la expansión,  de la generosidad. Para los Capricornio todo es muy lógico y racional, así que les cuesta mucho confiar, es por esta misma desconfianza que los Capricornio viven un vida laboriosa, con mucho trabajo duro; muy por el contrario las personas que tiene una buena influencia de Júpiter son abundantes, no piensan mucho en la economía o en las restricciones, son mucho más espontáneos en sus reacciones, y siempre caen bien parados.

Esta ausencia de Júpiter crea unos modelos mentales subconscientes en los Capricornio que les hace ver la vida como difícil, dura y trabajosa; cuando conocen a alguien que obtiene las cosas con facilidad, le quitan el reconocimiento, porque para ellos lo que no cuesta, no vale. Esta mentalidad propia del Capricornio hace que logren conquistar sus metas, pero con mucho trabajo; que tengan riqueza, pero a punta de sobre controlar los gastos; que tengan buena fortuna, porque no se arriesgan y caminan siempre por lugares conocidos.

Es esta misma actitud lo que los lleva a la introversión, o a la soledad. Reprimen tanto quiénes son o cómo se sienten, que se vuelven distantes y duros.

Ahora bien, incorporando Júpiter, estas personas pueden sentirse libres de si mismas. Eliminan el miedo a equivocarse, se abren a compartir sus magnificas ideas, su inteligencia con el mundo, crecen compartiendo con los demás, aumentan su riqueza por que se conectan con la verdadera abundancia, manifiestan grandes ideales en este mundo físico. Se convierten en personas alegres, pero no desenfrenadas; espontáneas, pero no descontroladas; sociales, pero no hipócritas... en fin, logran alcanzar lo mejor de los dos mundos.

Saturnos concreta, Júpiter expande. Estas dos energía armonizadas logran que cualquier persona alcance la plenitud con compromiso.

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