Trabajo del Mes: Trabajo Capricornio

TRABAJO DEL MES: TRABAJO CAPRICORNIO

Ha llegado el Mes de Capricornio, y con eso damos bienvenida al Invierno Simbólico. a pesar de que las estaciones cambian de acuerdo al Hemisferio donde nos encontremos, la Astrología se basa en las asociaciones creadas por los místicos del Norte. Es curioso ver que todas las antiguas culturas que profundizaron en la conciencia de la humanidad tengan su principal origen en el Norte, el frío es una situación de hostilidad, de desafío; cada que el hombre enfrenta un problema busca sus soluciones, y así mismo ha pasado en la construcción de la Astrología.

Es un Invierno simbólico, porque sin importar si existen fenómenos físicos o no que alteren nuestro estado de animo, sí se experimenta un bajón en la energía, que nos conduce a la introspección, la reflexión y los cierres definitivos.

El trabajo del mes tiene mucho que ver con enfrentar la realidad que hemos sembrado, cosechado y asimilado a lo largo del año. Capricornio no sólo cierra el año gregoriano, sino que además lo abre, algo que nos puede dar pistas de la doble labor del signo de Capricornio.

Capricornio es un signo de tierra, cardinal (establece inicios). De los signos de Tierra, Capricornio es el más adecuado para manifestar sus objetivos. Las personas nacidas bajo alguna influencia de este signo zodiacal son perseverantes, ambiciosas y constantes. Este signo nos muestra la faceta de la Tierra que da vida material a los pensamientos, ideas, sentimientos, o emociones. Capricornio condensa la realidad, la convierte el plomo, la materializa. Este signo rige las experiencias sensoriales.

Capricornio nos enfrenta con un símbolo muy importante: el diablo. El diablo es una quimera que ha obtenido un papel protagónico a lo largo del tiempo y la historia. Se crea o no en el diablo, su imagen, su concepto, está grabado en las bases más profundas del inconsciente colectivo.

Este diablo representa nuestros demonios internos, estas bestias que mantenemos aparentemente ocultas en el subterráneo de la realidad aparente. El diablo son todas las experiencias físicas con las que nos sintonizamos para adquirir la sabiduría de la esencia.

En este momento Capricornio cierra el año, hacemos balances, y tratamos de concluir capítulos. Inconscientemente la esperanza y la alegría se mezclan, por que al obtener un nuevo año, se obtienen nuevas oportunidades: "esta vez si...". Nos hundimos en nuestro infierno personal, haciéndonos demasiado conscientes de aquello que recogimos, de aquellas cosas que nos dolió, de las frustraciones, de las deudas, de las expectativas. Hace parte de nuestra cultura, hacer esta especie de balance, donde usualmente salimos mal parados.

Ya luego, al inicio de año, Capricornio nos muestra otra faceta: la ambición, las metas nuevas que queremos conquistar.

Capricornio nos conduce a dos labores que demandan mucha energía, es un signo regido por Saturno y donde se exalta Marte, el planeta de la guerra. Pero esta energía, esta guerra es puramente interior. El trabajo de Capricornio se da en los confines de nuestro Averno, y allí vemos todo lo que nos rodea, todo lo que es real y lo que no, todo lo que somos y no somos.

Justamente es aquí donde vive la trampa de Capricornio, o del diablo. Medimos en términos de experiencias quiénes somos, lo que tenemos, lo que valemos. Este signo de tierra es un peso (aquí Saturno ejerce su más grande labor), por que nos muestra con evidencia física eso que decimos ser.

El trabajo de este Invierno simbólico no es solamente confrontarnos con nuestras duras o hermosas realidades, no. Tiene que ver con encontrar la esencia detrás de las apariencias; de encontrar lo eterno en lo caduco; de conectarnos con la verdad después de haber vivido en la mentira. Las experiencias sensoriales son la condensación de nuestros estados de conciencia, si no se evalúan o examinan de esta manera, el riesgo es volver a repetir las mismas experiencias una y otra vez. Pocas veces se trata del otro, o de la mala fortuna; más bien se trata de la visión mentirosa o acertada que tenemos de nosotros mismos.

El diablo es el gran custodio de la sabiduría, protege la entrada del templo de Salomón; porque ver más allá de las experiencias nos da sabiduría. La realidad nos golpea con el poco valor que veíamos en nosotros mismos, o con esa necesidad de amor. Esta realidad física es nuestro infierno, esta realidad en nuestra prueba de iniciación.

Aprovechar esta época y este simbolismo nos puede brindar tranquilidad. No se trata de las fiestas, se trata de ser honestos. Mi mundo externo refleja equivalente mi mundo interno. Cuando hablas con la verdad, tu trabajo adquiere una dirección.

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